22 de junio de 2018

III. Hacia una Nueva Ruta 4a. Parte

Junio 22, 2018


III. HACIA UNA NUEVA RUTA*

Organización Interna

Hasta antes del movimiento de huelga, el control de gran parte de las funciones del Organismo se llevaba a cabo desde oficinas centrales. Auxilio mecánico vial, informática, relaciones laborales, entre otras, se encontraban centralizadas. En consecuencia se daba una marcada dependencia de los módulos, a los que había que dotar de mayor autonomía.

El primer paso que se dio fue la descentralización del servicio mecánico vial. Grúas, "ángeles amarillos" y personal fueron distribuidos en los módulos, de acuerdo a la cantidad de autobuses que se les iba a asignar una vez que se concluyera el programa de renovación y considerando los módulos que no se iban a compactar.

De 6 Coordinaciones Divisionales que hasta entonces existían, se determinó reducirlas a 4. En los módulos se establecieron las Jefaturas de Relaciones Laborales y se les dotó de equipos de informática para la elaboración de las nóminas y la operación de los sistemas de contabilidad, tráfico, mantenimiento e inventarios.

*Tomado del libro Doce de Cien. Décimo Segundo Aniversario de AUP R-100





15 de junio de 2018

8 de junio de 2018

III. Hacia una Nueva Ruta 3a. Parte

Junio 08, 2018


III. HACIA UNA NUEVA RUTA*

Renovación y Homologación del Parque Vehicular

Los primeros trabajos para la renovación de autobuses se orientaron a determinar el estado físico de las unidades operables, tanto de las que se mantenían en ruta, como de aquellas que se encontraban en los talleres de los módulos para ser reparadas.

El análisis técnico y de costos permitió la identificación de la magnitud de lo que tenía que hacerse, así como la selección de los autobuses que se incluirían en el programa de renovación y de aquellos que tendrían que retirarse del servicio, por no cumplir con las exigencias técnicas y mecánicas que el propio programa impuso.

En septiembre de 1989 empezaron a recibirse los primeros autobuses renovados, y al final del año se habían remozado 230, que ya habían sido reconstruidos anteriormente, pero que todavía ofrecían una vida útil que garantizaba la costeabilidad de la inversión.

1990 fue el año en que se realizó el esfuerzo más intenso en cuanto a inversión y avance del programa, al incorporarse 510 autobuses nuevos, 1,375 reconstruidos y 592 remozados.

El programa concluyó en octubre de 1991, año en el que se recibieron 500 autobuses nuevos, 175 reconstruidos y 478 remozados.

Los 3,860 autobuses que se incluyeron en el programa, tanto nuevos como reconstruidos y remozados, se incorporaron al servicio con un nuevo corte de color: gris, azul y verde, en sustitución del corte anterior, amarillo con vivos cafés. Los autobuses con los colores anteriores se fueron sustituyendo paulatinamente, hasta que en febrero de 1991 se retiraron totalmente de la operación.

Desde luego, no fue por el color que se retiraron. Esas unidades eran las que se habían identificado como no operables de acuerdo con la nueva autoexigencia que Ruta 100 había establecido. Podrían circular esos autobuses en otras ciudades, cuya escasa altura no propiciara una combustión contaminante, como sí ocurría en el Distrito Federal por sus características climáticas y de altura.

Desaparecía así la sinonimia que muchos atribuían a los dos términos que no volverían a vincularse en forma generalizada: Ruta 100 y contaminación.

El titular del D.D.F., así como altas autoridades del gobierno capitalino, respaldaron el gran esfuerzo que requirió el programa, que contó con la participación generalizada y entusiasta de los trabajadores y que fue dirigido primero por el Lic. Enrique Jackson Ramírez, Administrador General de junio de 1989 a junio de 1990, y por el C.P. Jesús Martínez Álvarez, Administrador General de junio de 1990 a mayo de 1991.

Los motores que se instalaron en los autobuses del Organismo al ejecutarse el programa de renovación del parque vehicular habían sido seleccionados luego de minuciosos análisis.

Se consideraron las características del mercado de herramientas y refacciones, las condiciones climáticas de la Ciudad de México, las particulares circunstancias de operación en las que trabajan los autobuses del Organismo, y, además, se logró reducir la extensa variedad de herramientas y refacciones que hasta entonces existía en los almacenes y hacía más complejo el control de inventarios; y disminuir los costos de mantenimiento y los tiempos de permanencia de los autobuses en los talleres, para lo que la homologación de las características mecánicas de los autobuses era la mejor opción.

Las pruebas para la selección de los motores incluyeron también la valoración del tiempo de adaptación con otros componentes mecánicos y las modificaciones que debieron hacerse al compartimiento del motor.

El resultado fue la selección de los motores Detroit Diesel en sus series 6V-92Ta y 6V-92FP y el Mercedes Benz series OM-366A y OM-366LA, que sustituyeron a los motores Cummnins series 6V-155, V-504 y VT-504, así como al Detroit Diesel 6V-71N.

*Tomado del libro Doce de Cien. Décimo Segundo Aniversario de AUP R-100





1 de junio de 2018

25 de mayo de 2018

18 de mayo de 2018

11 de mayo de 2018

Atención Ciudadana

Mayo 11, 2018


Atención Ciudadana

CP Domingo Suárez Nimo, gerente de Atención Ciudadana

Ruta Cien
Noviembre 1990

Quienes habitamos la zona metropolitana de la ciudad de México y en especial el Distrito Federal tenemos la convicción de que la megalópolis está saturada de gente, de edificios, de calles, de smog, de vehículos, de autobuses, de ruido, que la han convertido en un dolor de cabeza interminable.

Hace mucho tiempo que dejamos de ser una ciudad y nos hemos convertido en una megalópolis, cuya supervivencia se deberá al cuidado con que tratemos de preservarla en un futuro inmediato, para la cual el gobierno de la ciudad trazó ya una línea de conservación ecológica, además de los múltiples programas para conservar el ambiente.

A diario, en esta gran urbe, entendiéndose dentro de ella las 16 delegaciones del Departamento del Distrito Federal y los 17 municipios conurbados del Estado de México, se realizan más de 21 millones de viajes-personas-día.

¿Y cómo se realizan estos viajes? Muchos de ellos a tráves de autobuses de ruta 100, otros tantos vía Sistema de Transporte Colectivo (Metro), en menor número en trolebuses y tren ligero y todo esto a un costo anual de operación con el cual muchas veces no se alcanzan a satisfacer las necesidades de la población del Distrito Federal.

Al rebasar la demanda a la oferta se rompe el encanto y es ahí donde nace el desaliento y la desesperación de miles de usuarios que tienen que tomar alternativas distintas a las que proporciona el Estado, convirtiéndose en ese momento en clientes cautivos de la oferta privada.

Todos los días en esta megalópolis nace la esperanza del usuario en encontrar un servicio eficiente que lo traslade a tiempo y con seguridad a sus destino.

Nace la esperanza del niño que va a la escuela a enfrentarse con su propio destino, nace la esperanza del obrero por llegar a su trabajo y encontrar la remuneración a su esfuerzo y llevar a su hogar el fruto de éste para satisfacer las necesidades de su familia, o del campesino por llevar sus productos a las centrales de abasto para venderlos. Nace la necesidad del ama de casa para cumplir con las metas del hogar y de la familia, pero todas esas esperanzas se ven interrumpidas cuando no existe el medio de transporte articulado y organizado que dé satisfacción a sus reales necesidades.

Ahí es cuando nace verdaderamente la necesidad de que el ciudadano que habita esta megalópolis sea atendido por gente que tenga la capacidad de resolver el problema por el que atraviesa y del cual espera solución satisfactoria.

Por estas razones se creó la gerencia de Atención Ciudadana en R-100, con el fin de escuchar inconformidades que existen entre la ciudadanía por una prestación deficiente del servicio que ofrece

Como respuestas inmediata hemos trazados varios programas, uno de los cuales se denomina "Conozcamos al usuario", el cual consiste en identificar a la persona que está sugiriendo. Se toman sus datos, se verifica su domicilio, se profundiza en su petición y posteriormente se le invita a conocer el origen del problema al cual hace referencia.

Para ello se lleva al usuario a un módulo, le presentamos a quienes tienen la responsabilidad de administrarlo y, por ende, el responsable de ofrecerle un buen servicio. También le invitamos a que conozca cómo se despacha un autobús, cuál es la frecuencia de los mismos y como se conforman los más de 200 derroteros con que opera este organismo.

Después de que el usuario conoce todo el engranaje que conforma la operación de R-100, elabora una forma en la que él mismo hace una evaluación de lo vivido y, con análisis del usuario, la Dirección de Operaciones enfrenta el problema.

En breve, y previo acuerdo de la Administración General, la Gerencia de Atención Ciudadana iniciará también un programa que ha denominado "Conozcamos Ruta 100", en el que deseamos que los usuarios de los autobuses conozcan el funcionamiento de las diversa áreas del organismo y los planes que tiene para el futuro próximo.

Es nuestra intención que con la ayuda de todos los trabajadores de Ruta 100 recuperemos la confianza y el orgullo de ser el mejor organismo de la ciudad, una ciudad con destino, donde la esperanza nace día a día.





4 de mayo de 2018